30 Day Challenge
#1. Día 14
Me gusta hacer listas de cosas por hacer e ir tachándolas según las cumplo. Es una pequeña satisfacción ver cómo consigo mis objetivos, por muy simples que sean. Coger el boli y trazar una línea que atraviesa toda la frase. Y repetir, hasta que no se puedan entender las letras debajo del garabato. Me encanta. No sé si el hecho de cumplirlo, o simplemente tacharlo. Lo mismo me pasa con los calendarios. Los hago muy a menudo, de hecho, nunca termino de tachar todos los días antes de ponerme con el siguiente. Coloridos, con anotaciones sobre cosas importantes. No me quedo satisfecha hasta que está perfecto, aunque eso conlleve repetirlo una y otra vez. Es una tontería, un gusto un poco raro, pero simplemente disfruto. 

#1. Día 14

Me gusta hacer listas de cosas por hacer e ir tachándolas según las cumplo. Es una pequeña satisfacción ver cómo consigo mis objetivos, por muy simples que sean. Coger el boli y trazar una línea que atraviesa toda la frase. Y repetir, hasta que no se puedan entender las letras debajo del garabato. Me encanta. No sé si el hecho de cumplirlo, o simplemente tacharlo. Lo mismo me pasa con los calendarios. Los hago muy a menudo, de hecho, nunca termino de tachar todos los días antes de ponerme con el siguiente. Coloridos, con anotaciones sobre cosas importantes. No me quedo satisfecha hasta que está perfecto, aunque eso conlleve repetirlo una y otra vez. Es una tontería, un gusto un poco raro, pero simplemente disfruto. 

#1. Día 13
Me gustan los días productivos de estudio. No el hecho de encerrarme en mi habitación y sumergirme en el apasionante mundo de la elasticidad y resistencia de materiales (o la asignatura que toque), sino el poder terminar y decir que he cumplido. He cumplido con mi deber de hoy, y me siento bien. Ha sido lo más aburrido del mundo, pero había que hacerlo. Hay muchos días que tengo que estudiar y me quedo en casa, diambulando con el libro arriba y abajo, visita a la cocina, al despacho de mi madre, vuelta a mi cuarto. Enciendo el ordenador, qué ha pasado en el mundo, nuevos posts en blogs, cualquier cosa en realidad. Cuando un día como este termina, la sensación que me queda es horrible. No he aprovechado para memorizar ni un párrafo, o hacer ni un ejercicio, pero he tenido la sensación de estudio durante todo el día. Cuesta cambiar el chip para ponerme realmente a funcionar, pero una vez que lo hago, puedo tener un día realmente productivo. Merece la pena. 

#1. Día 13

Me gustan los días productivos de estudio. No el hecho de encerrarme en mi habitación y sumergirme en el apasionante mundo de la elasticidad y resistencia de materiales (o la asignatura que toque), sino el poder terminar y decir que he cumplido. He cumplido con mi deber de hoy, y me siento bien. Ha sido lo más aburrido del mundo, pero había que hacerlo. Hay muchos días que tengo que estudiar y me quedo en casa, diambulando con el libro arriba y abajo, visita a la cocina, al despacho de mi madre, vuelta a mi cuarto. Enciendo el ordenador, qué ha pasado en el mundo, nuevos posts en blogs, cualquier cosa en realidad. Cuando un día como este termina, la sensación que me queda es horrible. No he aprovechado para memorizar ni un párrafo, o hacer ni un ejercicio, pero he tenido la sensación de estudio durante todo el día. Cuesta cambiar el chip para ponerme realmente a funcionar, pero una vez que lo hago, puedo tener un día realmente productivo. Merece la pena. 

#1. Día 12
Me gusta ir a un examen con la sensación de que realmente me lo sé. Ese punto en el que pasas de conocer a controlar. Es un momento, a lo mejor un pequeño detalle, pero es como si se me encendiera la bombilla y sé que sea como sea el ejercicio, lo voy a poder hacer. No siempre pasa. A veces, por mucho que estudie, simplemente me lo sé; pero ya está, no llego al punto de control. Puedo haber echo mil ejercicios diferentes de una asignatura, que en el momento del examen no sé ni por dónde cogerlo. Como si no hubiera estudiado nada. Nada en absoluto. Eso no me gusta. Increíble pérdida de tiempo. Pero las veces que consigo esa chispa que me falta para poder con todo, no hay quién me pare. Nunca sé cuando va a pasar, puede, y la sorpresa cuando llega, lo hace aún más increíble. Soy invencible, y ahora lo sé. 

#1. Día 12

Me gusta ir a un examen con la sensación de que realmente me lo sé. Ese punto en el que pasas de conocer a controlar. Es un momento, a lo mejor un pequeño detalle, pero es como si se me encendiera la bombilla y sé que sea como sea el ejercicio, lo voy a poder hacer. No siempre pasa. A veces, por mucho que estudie, simplemente me lo sé; pero ya está, no llego al punto de control. Puedo haber echo mil ejercicios diferentes de una asignatura, que en el momento del examen no sé ni por dónde cogerlo. Como si no hubiera estudiado nada. Nada en absoluto. Eso no me gusta. Increíble pérdida de tiempo. Pero las veces que consigo esa chispa que me falta para poder con todo, no hay quién me pare. Nunca sé cuando va a pasar, puede, y la sorpresa cuando llega, lo hace aún más increíble. Soy invencible, y ahora lo sé. 

#1. Día 11
Me gusta ser cocinillas. No tanto hacer un triste filete o una ensalada a última hora. No. Cuando cocino, me gusta hacerlo a lo grande. Sobre todo me gusta la repostaría. Pasteles, bizcochos, magdalenas… lo que sea. Mezclar todos los ingredientes, dejando todo perdido de harina sin preocuparme por no manchar nada. Me gusta revolver la masa con una cuchara, probando si le falta un poco de azúcar, o de chocolate. De pequeña, era un plan hacer “choco-cake” con mi hermana. Nos poníamos perdidas y para cuando metíamos la masa en el horno, nos habíamos comido tanta, que se había reducido por lo menos la mitad. Siendo la pequeña, siempre me tocaba el trabajo sucio, fregando todo después. Mientras mi hermana echaba los ingredientes y revolvía, yo sólo miraba; echo de menos aquellas tardes. Ahora lo hago yo sola, y no es ni la mitad de divertido. Aún así, me gusta.

#1. Día 11

Me gusta ser cocinillas. No tanto hacer un triste filete o una ensalada a última hora. No. Cuando cocino, me gusta hacerlo a lo grande. Sobre todo me gusta la repostaría. Pasteles, bizcochos, magdalenas… lo que sea. Mezclar todos los ingredientes, dejando todo perdido de harina sin preocuparme por no manchar nada. Me gusta revolver la masa con una cuchara, probando si le falta un poco de azúcar, o de chocolate. De pequeña, era un plan hacer “choco-cake” con mi hermana. Nos poníamos perdidas y para cuando metíamos la masa en el horno, nos habíamos comido tanta, que se había reducido por lo menos la mitad. Siendo la pequeña, siempre me tocaba el trabajo sucio, fregando todo después. Mientras mi hermana echaba los ingredientes y revolvía, yo sólo miraba; echo de menos aquellas tardes. Ahora lo hago yo sola, y no es ni la mitad de divertido. Aún así, me gusta.

#1. Día 10
Me gusta dormir. Y mucho. Además tengo muy presente que es importante dormir un mínimo de 8 horas diarias. Antes de irme a la cama, cuento el tiempo que queda hasta la hora de levantarme, y me aseguro de que esté por encima del límite. Cuanto más, mejor. Me gusta meterme dentro de las sábanas frescas después de un día largo, la sensación de la almohada fría en la cara. Me gusta sentirme satisfecha por el día que termina, y pensar en otro que está por empezar. Me gusta el botón de “retrasar” en el móvil cuando suena la alarma. Me gustan esos 9 minutos que pasan, son una mezcla entre agonía por saber que en muy poco tiempo, inevitablemente va a volver a sonar, y el placer de remolonear un ratito en la cama. Soy capaz de volver a dormirme en estos minutos, y eso me encanta. Normalmente, al no alcanzar un sueño muy profundo, cuando me despierto me acuerdo de lo que he soñado en ese breve tiempo. En unos pocos minutos, he podido vivir horas en mi imaginación. También me gustan los días que no tengo que poner el despertador. Me gusta despertarme y quedarme ahí, volviéndome a dormir y no levantarme hasta que literalmente no puedo volver a dormirme porque mi cuerpo está saturado de descanso. Pequeños gozos de la vida.

#1. Día 10

Me gusta dormir. Y mucho. Además tengo muy presente que es importante dormir un mínimo de 8 horas diarias. Antes de irme a la cama, cuento el tiempo que queda hasta la hora de levantarme, y me aseguro de que esté por encima del límite. Cuanto más, mejor. Me gusta meterme dentro de las sábanas frescas después de un día largo, la sensación de la almohada fría en la cara. Me gusta sentirme satisfecha por el día que termina, y pensar en otro que está por empezar. Me gusta el botón de “retrasar” en el móvil cuando suena la alarma. Me gustan esos 9 minutos que pasan, son una mezcla entre agonía por saber que en muy poco tiempo, inevitablemente va a volver a sonar, y el placer de remolonear un ratito en la cama. Soy capaz de volver a dormirme en estos minutos, y eso me encanta. Normalmente, al no alcanzar un sueño muy profundo, cuando me despierto me acuerdo de lo que he soñado en ese breve tiempo. En unos pocos minutos, he podido vivir horas en mi imaginación. También me gustan los días que no tengo que poner el despertador. Me gusta despertarme y quedarme ahí, volviéndome a dormir y no levantarme hasta que literalmente no puedo volver a dormirme porque mi cuerpo está saturado de descanso. Pequeños gozos de la vida.

#1. Día 9
Me gusta la idea de vivir en California. Es posible que haya idealizado cómo sería realmente vivir allí, pero cada día tengo más ganas de ir. El estado donde siempre es verano. Pensar, por ejemplo, en San Diego me trae imágenes de playas, palmeras, sol, mar, surf… Levantarme con el olor a sal del mar, los primeros rayos de sol ya calentando la habitación y una brisilla entrando por la ventana; Coger la bici y, dejando hileras de palmeras a cada lado de la calle, sentir que no querría estar en ningún otro lugar del mundo. No sé qué más se podría pedir… Me gusta el idioma, la gente y todo lo relacionado con el país en su concepto. Me gusta la idea de viajar por la zona, pasando una temporada por allí. Creo que es importante haber vivido en diferentes sitios para poder decidir dónde quiero tener mi hogar. Y ahora mismo, éste es el que más ganas tengo de probar.

#1. Día 9

Me gusta la idea de vivir en California. Es posible que haya idealizado cómo sería realmente vivir allí, pero cada día tengo más ganas de ir. El estado donde siempre es verano. Pensar, por ejemplo, en San Diego me trae imágenes de playas, palmeras, sol, mar, surf… Levantarme con el olor a sal del mar, los primeros rayos de sol ya calentando la habitación y una brisilla entrando por la ventana; Coger la bici y, dejando hileras de palmeras a cada lado de la calle, sentir que no querría estar en ningún otro lugar del mundo. No sé qué más se podría pedir… Me gusta el idioma, la gente y todo lo relacionado con el país en su concepto. Me gusta la idea de viajar por la zona, pasando una temporada por allí. Creo que es importante haber vivido en diferentes sitios para poder decidir dónde quiero tener mi hogar. Y ahora mismo, éste es el que más ganas tengo de probar.

#1. Día 8
Me gusta la música. Me apasiona la capacidad que una melodía tiene para hacerme sentir. Sentir lo que quiera que sea, dependiendo de la letra, el ritmo, o las connotaciones que una determinada canción tenga para mí. Me gusta cuando suena esa canción de entre todas las demás en el aleatorio de mi iPod. Me gusta pensar en esa persona a la que me recuerda. Cada canción tiene una historia, un recuerdo, un sueño; lo que sea. Me gusta que pueda alegrarme cuando no me apetece sonreír. Que pueda animarme cuando estoy cansada, o relajarme cuando lo necesito. Y aunque suene un poco autodestructivo, a veces también me gusta que me ponga triste; que me recuerde malos momentos. Todas las memorias -buenas y malas- son parte de mí; todo lo que he vivido me hace ser quién soy, y es importante aceptarnos a nosotros mismos en nuestra totalidad.

#1. Día 8

Me gusta la música. Me apasiona la capacidad que una melodía tiene para hacerme sentir. Sentir lo que quiera que sea, dependiendo de la letra, el ritmo, o las connotaciones que una determinada canción tenga para mí. Me gusta cuando suena esa canción de entre todas las demás en el aleatorio de mi iPod. Me gusta pensar en esa persona a la que me recuerda. Cada canción tiene una historia, un recuerdo, un sueño; lo que sea. Me gusta que pueda alegrarme cuando no me apetece sonreír. Que pueda animarme cuando estoy cansada, o relajarme cuando lo necesito. Y aunque suene un poco autodestructivo, a veces también me gusta que me ponga triste; que me recuerde malos momentos. Todas las memorias -buenas y malas- son parte de mí; todo lo que he vivido me hace ser quién soy, y es importante aceptarnos a nosotros mismos en nuestra totalidad.

#1. Día 7
“Juega con fuego y te quemarás”. Cierto. Comprobado literalmente en numerosas ocasiones. Y aún así, me encanta. Me hipnotiza. No puedo dejar de mirar cómo una llama cambia de forma, bailando al suave ritmo del aire que le rodea. Me gusta simplemente eso, eliminar cualquier otro pensamiento que tenga en la cabeza y no poder concentrarme en nada más que en esa imagen, contemplando cómo el fuego va quemando todo lo que se le acerque, fundiéndolo o reduciéndolo a cenizas. Es inevitable, no se puede para a no ser que lo apaguemos. Parece que el fuego odie todo lo que tiene a su alrededor, destruyéndolo; pero tal vez no quiera hacerlo. Tal vez ésa es su maldición, matar todo lo que ama y ver cómo termina con todo lo que le importa. O tal vez sólo es fuego, y el fuego quema.

#1. Día 7

“Juega con fuego y te quemarás”. Cierto. Comprobado literalmente en numerosas ocasiones. Y aún así, me encanta. Me hipnotiza. No puedo dejar de mirar cómo una llama cambia de forma, bailando al suave ritmo del aire que le rodea. Me gusta simplemente eso, eliminar cualquier otro pensamiento que tenga en la cabeza y no poder concentrarme en nada más que en esa imagen, contemplando cómo el fuego va quemando todo lo que se le acerque, fundiéndolo o reduciéndolo a cenizas. Es inevitable, no se puede para a no ser que lo apaguemos. Parece que el fuego odie todo lo que tiene a su alrededor, destruyéndolo; pero tal vez no quiera hacerlo. Tal vez ésa es su maldición, matar todo lo que ama y ver cómo termina con todo lo que le importa. O tal vez sólo es fuego, y el fuego quema.

#1. Día 6
Me encantan las cosas gratis. Me vuelven loca. Da igual qué sea, incluso si no lo necesito o incluso ni lo quiero, va a ser mío. ¡Gratis! Siempre hace más ilusión. Aunque lo fuera a comprar de todas formas, lo disfruto más si me ha costado cero coma cero. Supongo que a todo el mundo le gusta que le den algo gratis, pero a mí se me salen los ojos de sus órbitas al verlo. Va a ser mío. No puedo parar hasta hacerme con ello. Si es un puesto de muestras, paso por delante varias veces para coger más, incluso si fueran pedazos de madera; no lo puedo evitar. Luego igual lo acabo regalando o hasta tirando, pero en el momento, es algo completamente inevitable, me atrae con su poder de seducción… Esas letras, su sonido en mi cabeza; G-R-A-T-I-S… ¿Qué más podría pedir?

#1. Día 6

Me encantan las cosas gratis. Me vuelven loca. Da igual qué sea, incluso si no lo necesito o incluso ni lo quiero, va a ser mío. ¡Gratis! Siempre hace más ilusión. Aunque lo fuera a comprar de todas formas, lo disfruto más si me ha costado cero coma cero. Supongo que a todo el mundo le gusta que le den algo gratis, pero a mí se me salen los ojos de sus órbitas al verlo. Va a ser mío. No puedo parar hasta hacerme con ello. Si es un puesto de muestras, paso por delante varias veces para coger más, incluso si fueran pedazos de madera; no lo puedo evitar. Luego igual lo acabo regalando o hasta tirando, pero en el momento, es algo completamente inevitable, me atrae con su poder de seducción… Esas letras, su sonido en mi cabeza; G-R-A-T-I-S… ¿Qué más podría pedir?

#1. Día 5
Me gustan los regalos. Obviamente me gusta recibirlos, pero más hacerlos. Me gusta encontrar algo que estoy segura de que a esa persona le va a encantar, como si estuviera especialmente diseñado para ella. Saber que realmente le conozco, que sé lo que le gusta, lo que quiere; aunque tal vez ella todavía no lo sepa. Me gusta sorprender con un regalo inesperado, siempre hace más ilusión algo cuando no te has creado expectativas sobre ello. Me gusta ver su cara al hacer trizas el papel de colores que lo envuelve. Aunque sólo sea un instante de felicidad, de olvidarse de sus problemas, me gusta sentirme parte de ello, de la causa. Soy capaz de alegrar el día a alguien. Y eso me alegra el mío.

#1. Día 5

Me gustan los regalos. Obviamente me gusta recibirlos, pero más hacerlos. Me gusta encontrar algo que estoy segura de que a esa persona le va a encantar, como si estuviera especialmente diseñado para ella. Saber que realmente le conozco, que sé lo que le gusta, lo que quiere; aunque tal vez ella todavía no lo sepa. Me gusta sorprender con un regalo inesperado, siempre hace más ilusión algo cuando no te has creado expectativas sobre ello. Me gusta ver su cara al hacer trizas el papel de colores que lo envuelve. Aunque sólo sea un instante de felicidad, de olvidarse de sus problemas, me gusta sentirme parte de ello, de la causa. Soy capaz de alegrar el día a alguien. Y eso me alegra el mío.